sábado , 28 noviembre 2020
destacados
Signos de que estás a punto de quemarte en el trabajo y cómo evitarlo

Signos de que estás a punto de quemarte en el trabajo y cómo evitarlo

Cuando el agotamiento laboral llega a un punto de no retorno, las consecuencias para la vida pueden ser catastróficas. Una enfermedad crónica, una reacción fuera de control y el colapso emocional son algunos de los resultados que un trabajador promedio puede enfrentar.

¿Por qué esperar a tocar fondo para hacer algo al respecto? Si aprendes a reconocer los signos de que estás a punto de quemarte en el trabajo, puedes hacer algo a tiempo para recuperar tu bienestar.

(Lea también: Conoce las consecuencias que trae para la salud estar en las manos de un mal jefe)

1. Reacciones de inconformidad por fuera de lo normal

Cuando sientas que ciertas situaciones laborales que antes no te molestaban ahora provocan en ti respuestas de inconformidad o queja, es posible que tu temperatura psicológica en el trabajo esté subiendo más de lo debido. Si hasta los anuncios de menor importancia o las acciones de tus compañeros de trabajo (y no sólo de tus jefes) te provocan molestia o menosprecio, posiblemente estás muy saturado con la vida de la oficina.

2. Agotamiento continuo

Una cosa es sentirse adormecido después del almuerzo y otra es entrar y salir de trabajar arrastrando los pies todo el tiempo. Tu cuerpo podría estar reflejando el agotamiento mental que experimentas. Es necesario un cambio.

3. Sensación de estancamiento

Cuando empiezas a considerar que estás estancado en tu trabajo o que sencillamente estimas que el puesto que ocupas no te llevará a ninguna parte, ese es uno de los signos de que estás a punto de quemarte, pues perdiste tus perspectivas de desarrollo o crecimiento, algo que es esencial para mantener la motivación.

4. Sentir aburrimiento aunque hay mucho por hacer

Cuando el trabajo pendiente es abundante e incluso urgente, pero sientes ese sopor propio del que está aburrido y sin nada qué hacer, entonces es claro que para ti perdió importancia aquello que en algún momento consideraste una función vital para el engranaje de la compañía.

5. Niveles alarmantes de postergación

Es normal que a veces postergues alguna tarea no deseada. Sin embargo, cuando el hábito se hace crónico y la dilación se torna un problema de productividad, entonces puedes dar por hecho que ya empiezas a arder en la apatía.

6. Enfermedades misteriosas

Tu propio cuerpo es el mayor generador de signos de que estás a punto de quemarte. Cuando aparecen esas enfermedades que ni los médicos ni los exámenes explican (insomnio, males estomacales, dolores de cabeza persistentes) muy probablemente el origen de tales males es la angustia psicológica de aquel que se está quemando ya.

¿Cómo evitar quemarse hasta quedar reducido a carbón?

Si ya experimentas uno o todos estos síntomas las siguientes medidas te pueden salvar.

Saber desconectarse de la intensidad del trabajo es una de las claves  para evitar quemarse.

Saber desconectarse de la intensidad del trabajo es una de las claves para evitar quemarse.

1. Convierte en hábito el descanso periódico

En el trabajo, haz pausas activas. Al terminar el trabajo, haz el propósito de desconectarte por completo de lo que se relaciona con tu actividad profesional y enfoca tu atención en otras cosas.

2. Hacer de las vacaciones un propósito sagrado

No acumules periodos vacacionales. Al principio parece que puedes aguantar sin necesidad de descanso, pero en el momento menos pensado la osadía te pasará factura.

3. Mejora tus condiciones laborales hasta donde te sea posible

Hacer sólo lo que te gusta sería el ideal de tu trabajo. Pero hay que aceptar el hecho de que muy pocas personas en el mundo tienen esa fortuna. Sin embargo, evalúa tus condiciones actuales y procura hablar con franqueza con tu jefe sobre el tema de cómo obtener tu mejor potencial laboral con base en aquellas cosas en las que te puedes desempeñar con mayor eficiencia y entusiasmo. Por este camino quizás llegues aproximarte más a ese trabajo ideal.

4. Lleva un diario

Sí, un diario. Uno en el que no arranques cada día con “querido diario”, pero sí consignes tus encrucijadas, tus momentos de dificultad y, sobre todo, tus logros. Tener un inventario de los dos  primeros te puede ayudar a reflexionar sobre cómo superar retos en el trabajo. El registro de tus logros te ayudará a mantener en perspectiva que no todo es malo y que también vives tus momentos de gloria.

Acerca de Antonio De Ferrán

Antonio De Ferrán
Con licencia para informar. Pendiente de todos los datos que te interesa saber. Sígueme y te cuento más en Twitter: @PieroBruselas. Contacto: aferran@elrunrun.net
Más en De todo un poco, Mundo variado
Video: conoce al peluquero que usa fuego, espadas samurái y garras para cortar el cabello

inteligencia de los loros
Video prueba que la inteligencia de los loros supera a la de los monos y hasta la de ciertos niños

Cerrar